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miércoles, 18 de junio de 2014

Periodista Privado ilegalmente de su libertad por órdenes del Agente del MP. del D.F. Armando Sumano Muñoz

Bienvenidos a 4° Poder México

Periodista Privado ilegalmente de su libertad por 

órdenes del Agente del MP. del D.F. Armando

 Sumano Muñoz


Crónica de un ultraje

Valle de Santiago Guanajuato a 17 de junio del 2014

Por: José Alberto Betanzos Salgado

/Se autoriza la reproducción parcial o total citando fuente y autor/

Esta crónica trata sobre la privación ilegal de mi libertad cuando cumplía mi labor periodística informativa, aquí daré a conocer un poco de los excesos y corruptelas de los policías y ministerios públicos, también algo de lo mucho que hay de corrupción en las entrañas del Reclusorio Preventivo Varonil Norte del Distrito Federal donde custodios y presos peligrosos sentenciados a largas condenas cobran por todo o golpean a los reclusos y los castigan de muchas maneras y extorsionan a sus familiares, mientras que hay celdas con privilegios porque pagan su buen dinero, en el interior del reclusorio se vende marihuana y hay reclusos armados, entre otros detalles.

Hablar de la corrupción e ineptitud de nuestras instituciones en nuestro querido México,  lo cual lo tiene sumido en la creciente inseguridad, estancamiento y marginación, provocando pobreza extrema a millones de sus habitantes e inmensas fortunas para unos cuantos, todo esto es conocido ampliamente por una gran mayoría de la ciudadanía, sin embargo; nunca será lo mismo conocer los hechos y sus consecuencias por terceras personas u otros medios, que verlo personalmente o sufrirlo en carne propia.

Los hechos que me sucedieron que pude ver de cerca, los cuales hoy citare, porque me tocó ser el protagonista víctima de este sistema de justicia pervertido, y no son precisamente hechos nuevos, aislados, ni mucho menos privativos de un agente del ministerio público inepto y corrompido como
Armando Sumano Muñoz y de un reclusorio usufructuado por peligrosos delincuentes presos y custodios corrutos, en que me tocó estar, son hechos que se reproducen en casi todos los ministerios públicos, policías y cárceles de México, no por nada hay más delincuentes detrás de un escritorio, uniformados y en las calles y más inocentes en las cárceles, y sobre todo, es por ésto que el sistema penitenciario mexicano no reivindica delincuentes, sino que los multiplica ya sea por negocio, por encargo o sencillamente porque no sirve, no saben para que están, en donde es muy fácil encontrar presuntos culpables que son inocentes y comprobados delincuentes libres en varios sentidos.

Aquel domingo 8 de Junio del 2014, me encontraba en plaza Santo Domingo, a unas 4 cuadras del zócalo capitalino del Distrito Federal, tenía una semana que andaba por ese lugar debido a unos importantes negocios personales que estaba a punto de consolidar, tenía cita a las 3 pm de la tarde para ir a cobrar un anticipo, eran alrededor de la 1 con 45 minutos de la tarde, cuando unos gritos y silbidos de varias personas, llamaron mi atención, al voltear a ver me percaté de que se había juntado una multitud en torno a una pareja: hombre y mujer policías preventivos, los cuales tenían afianzado de las manos un carrito improvisado para venta de refrescos, aguas y raspados que intentaban recogerle a un señor de la tercera edad; entonces me acerque para enterarme de lo que estaba sucediendo.

Ya junto a la multitud escuche a los policías que argumentaban que ha falta de permiso para vender, tenían que recoger su carrito, que tenían órdenes estrictas que cumplir, mientras que el señor de la tercera edad, les suplicaba: ¡¡dame chance por esta vez, ya me voy, ya no venderé!! Pero los policías no se dejaban persuadir a pesar de que el señor a punto de llorar les decía desesperado: ¡¡No me lo quiten, no es mío, es de mi hija, es madre soltera y es lo único que tiene para mantener a sus hijos!!
Pero las personas que escucharon si se motivaron para defenderlo y entonces se unió más gente a jalonear el carrito a los policías y a reclamarles que lo dejaran, acto seguido comencé a sacar graficas del suceso como parte de mi labor informativa, porque creo que a pesar de que esta medida para mi es reprobable y se que está protegida por la ley, eso no le quita ser injusta y por tanto no debemos dejarlas pasar desapercibidas, debemos dar a conocer a la opinión pública, porque solo así se puede ir mejorando las leyes.

Los ánimos se estaban crispando entre la multitud contra los policías, intuí que no tardarían en golpearlos y tal vez ellos también, por lo que se salieron de entre la multitud acobardados abortando su intento, entonces buscaron quien pagara su frustración y se abalanzaron contra una pareja, la mujer si había jaloneado el carrito para evitar que lo recogieran, pero su concubino no, solo había intervenido más que para instar a su mujer a que se alejara del lugar para evitar problemas, pero la mujer al ver que iban resueltos los policías a detenerlos se echó a correr y su pareja no le quedo de otra que
seguirla, mientras por radio los policías pedían refuerzos, en la persecución corrieron a pie una cuadra y media y la pareja que huía alcanzo a subirse a un taxi, en eso me percate que también andaba con ellos su hija mayor de edad de la señora que intentaban detener, pero no se había subido al taxi, y se mostraba muy asustada, mientras yo continuaba tomando graficas de los hechos, el policía frustrado, ordeno que se detuviera el taxi y que no los llevara porque le harían cargos, entonces el
taxista se paró y abriéndose la puerta del taxi  del lado de la mujer, esta se bajó y hecho a correr otra vez, para ese momento llegaba una turba de policías en camionetas patrullas que los rodearon de inmediato, mientras la mujer policía frustrada declaraba a los policías que los detuvieran porque la mujer la había golpeado, por lo que no pude contenerme y les replique a los policías, “yo estuve en los hechos haciendo mi trabajo de periodista y no vi que la mujer haya golpeado a la
policía” entonces uno amablemente me dijo, “entonces valla usted y declare ante el ministerio público lo que vio” por lo que sin dudar decidí subirme por mi voluntad a la camioneta de la policía para declarar ante el Ministerio Publico para evitar que se cometiera una injusticia contra la pareja detenida.

Al llegar ante el agente del ministerio público Armando Sumano Muñoz, los policías acusaron a la mujer de haber golpeado a la policía en el intento de cumplir con la orden de recoger un carrito que no tenía permiso para vender en plaza Santo Domingo, fue que intervine y me presente con mi credencial de periodista como Director General de la cadena  de periódicos 4° Poder Taxco, justificando mi presencia en los hechos, que estaba sacando
fotografías cumpliendo con mi labor informativa, a lo que respondió el Agente del MP: “haber enséñeme las fotos” a lo que me negué temiendo que me las borraran como ya antes me sucedió en otro incidente de una balacera en Taxco de Alarcón Guerrero, sobra decir que una autoridad por muy grande que sea, no puede así como así, exigir a un periodista sus fotos y videos, debe ser mediante un escrito y todavía el periodista tiene derecho a negarse si así lo cree prudente, siempre y cuando justifique debidamente reservarse ese derecho.

Al negarme a mostrarle las gráficas al agente del Ministerio Publico le dije “ya al rato las subiré a publicación y ahí podrá verlas”.

Sin alcanzar a explicar lo que esperaba hacer sobre las acusaciones a la detenida por lo arrebatado de las circunstancias, debido a que el Policía frustrado de nombre A. Pedro. S. según se puede leer en una plaquita en su pecho que se puede ver en la gráfica que le tome en los hechos, con solo decir este policía: ¡este señor me grito “hambreado”! el agente del ministerio Publico ya mencionado, ordeno sin más ni más: “póngalo a disposición por ultrajes a la autoridad” alcance a decirle al policía “no puedes probar tu acusación, no es verdad que te haya dicho así, ¿Por qué mientes? ¿Te consideras hombre?” No contesto nada solo agacho la cabeza; mientras; ya me estaban sujetando otros policías de los brazos para detenerme, por mi parte no me preocupe porque pensé que saldría fácil, pues no era cierta la acusación porque no había dicho ni media palabra al policía, no venía al caso decir esa palabra porque lo que estaban haciendo los policías no era por hambre, y aunque le hubiera dicho hambreado, es una simple palabra, que no agrede, mucho menos ultraja a nadie, no constituye un delito.

Pero pensando que cabía la posibilidad de que se complicara la situación, le llame por teléfono a mi nuevo amigo el General Jesús Jaime García Miramontes, para solicitarle su ayuda explicándole escuetamente la razón por la que me habían detenido, a lo que respondió con una pregunta: ¿en dónde estás?. Yo no sabía dónde nos encontrábamos porque conozco muy poco en el D.F. por lo que pregunte a los mismos policías que me resguardaban en donde nos encontrábamos, respondieron que en el CUH4 entre Uruguay y Brasil (cerca del zócalo capitalino) el General dijo “voy para allá, no tardo” transcurrieron como 45 minutos cuando llego a la agencia del ministerio público en donde me encontraba detenido, sentí alivio pues pensé que saldría de inmediato porque sabía por viva voz del General en una reciente entrevista que le había hecho enfrente del palacio de Bellas Artes, que el tenia título de licenciado en Derecho y que tiene en su haber triunfos en defensa de casos muy difíciles en contra de la fuerza del Estado.

Llego y lo oí discutir solicitando mi liberación, por lo que le respondieron si usted es abogado, muéstreme su cedula profesional y apenado repuso “perdón pero la olvide” y comprendí que ya no sería posible que me liberaran por su intervención, entonces subí apresuradamente la foto del policía a mi muro en Facebook, e informe brevemente que estaba siendo detenido en ese momento por haber fotografiado a ese policía por su acusación falsa, todavía tuve tiempo de subir otra foto sola y enseguida 3 fotos más en donde hacia comentarios muy escuetos porque lo hacía desde mi teléfono celular, entonces deje de ver al General porque me llevaron ante el médico legista para revisión corporal, saliendo de allí, me trasladaron a la antesala de la celda, ahí me pidieron que me despojara de todo, que lo echara en una bolsa de plástico: agujetas, cinturón, teléfonos, dinero, cartera, etc. que dejara todo para ingresarme a la celda; así lo hice y me dijeron “ llame a alguien de su familia para que entregue sus pertenencias, porque aquí no se pueden quedar” a lo que respondí: “pido de favor que llamen al General que vino por mi, para que me las reciba” y le llamaron y a petición mía las recibió.

Acto seguido me encerraron en la celda junto con su concubino de la mujer que acusaron de golpear a la policía, ella también ya estaba tras las rejas sola.

Fueron transcurriendo las horas y me paseaba como león enjaulado en ese estrecho espacio, a ratos me sentaba pero lo frio de la cama de cemento me hacía pararme a cada rato, mi ahora compañero de celda renegaba, “No me hizo caso, yo le decía vámonos, pero no, ahora aquí están las consecuencias” yo le decía “a mí no tenían por qué detenerme y aquí estoy, pero si yo no hubiera venido a testificar lo que vi, a ella y a ti los procesarían por agresiones y tardarían años en salir” nos dieron de comer ya casi a la hora de cena, comimos muy ligero, pasamos la noche sufriendo frio, no había en que acostarse más que directo en la fría cama de cemento´, en mi caso dormía intermitentemente pues me vencía el sueño y me despertaba el frio.

Amaneció y trascurrían las horas, sin que nadie viniera a preguntarnos como había estado el asunto, cabe destacar que ya no metieron a más personas a la celda donde estábamos, ya en la tarde como a las 4 o 5 pm. me sacaron a declarar ahí mismo ante el Ministerio Publico en donde pedí que presentaran las grabaciones de cámara de seguridad que bien pudo captar los hechos por su cercanía, y que ahí comprobarían que no le dije nada al policía mentiroso, enseguida me regresaron a la celda, más o menos una hora después, nos sacaron otra vez  para fotografiarnos de frente y de perfil, tomarnos las huellas dactilares y firmáramos y selláramos con nuestra huella papeles, aproveche el momento para pedir que me dejaran llamar por teléfono a mis familiares que se encontraban en otros Estados y me negaron argumentando que solo salían llamadas locales y como yo no tenía familiares en el D.F. tuve que conformarme con la negativa.

Nos regresaron a la celda, y nos llevaron que comer, la misma en contenido que el día anterior, habían transcurrido como 2 o 3 horas cuando me llevaron otra vez ante el médico legista, pensé en mis adentros “tal vez ya me van a liberar” y enseguida me regresaron a la celda, a mi compañero de celda no lo llevaron igual que a mí, y me dijo “ya me dijeron que si pagaran nuestra fianza, al rato ya saldremos, a lo que respondí “qué bueno gracias a Dios” exclame; una vez me sacaron de la celda, creí que ya me liberarían, pero no ahora tenía que hacer otra declaración en otra área del M.P. terminando me regresaron a la celda, encontré a mi compañero de celda más entusiasmado de que ya no tardarían en salir.

Unos minutos enseguida una vez más fui sacado de la celda y pensé ahora si ya saldré de esta pesadilla, cual va siendo mi sorpresa que me pidieron ponerme contra la pared con los brazos hacia atrás para ponerme esposas, me decía interiormente “pero porque me hacen esto” y pregunte ¿a dónde me llevan  ahora? Respondió el que me esposó “al rato te decimos”
Fui subido a una patrulla de la PGJDF en la parte trasera al conductor, así duramos en llegar a donde me llevaron alrededor de una hora y tardamos estacionados más de hora y media, en eso comenzaron a llegar varias patrullas que igual llevaban de a uno a varios detenidos, por ese tiempo esposado ya estaba lastimado  de las muñecas, ya pedía que me las aflojaran y si lo hicieron, al bajarme y ver a donde entrabamos supe que era un reclusorio de alta seguridad por su interior que se alcanzaba a ver.

De las patrullas bajaron a más detenidos que venían igualmente esposados, ya eran como las 11 o 12 de la media noche, nos revisaron corporalmente otros policías que nos recibieron allí pidiéndonos que nos quitáramos la ropa y así lo hicimos todos por ser obligatorio, y pasamos otros filtros de seguridad hasta que llegamos ante otro médico legista que nos revisó una vez más corporalmente, en las anteriores revisiones me había negado porque no le veía caso, ya que no me habían golpeado.

En ese lugar me daría cuenta que había internos como encargados de esa área y que se fueron directo con los que llevaban tenis caros o de buen ver, diciéndoles que se los vendieran a ellos porque si no los internos se los quitarían, y los que pagaron no fue más de 20 pesos por par y una cajetilla de cigarros, yo llevaba zapatos negros y no se vio quien se interesara en ellos, pues se veían un poco despegados al frente de la suela.

Posteriormente nos hicieron llegar a un área donde ya estaban reunidos alrededor de unas 30 personas que dijeron los custodios que ya saldrían libres esa madrugada, nos ordenaron que nos despojáramos de nuestras ropas y se las intercambiáramos, que solo podían conservar ropa color beige, en mi caso llevaba un pantalón color azul oscuro nuevo y solo un suéter de estambre verde oscuro, a cambio recibí un pantalón beige roto a la altura de las piernas y de las nalgas que dejaban ver mi bóxer, y una playera ligera color beige.

De allí nos trasladaron a otra área, en donde nos hicieron llenar unos formatos de cuestionarios sobre nuestros padecimientos de enfermedades y vicios, así como nombraríamos las personas que autorizaríamos en los días de visita, una vez más pedí que me dejaran hacer una llamada a mi familia argumentando que desde que había sido detenido no había podido avisarles y me negaron una vez más con la misma justificación, de ahí nos trasladaron a la celda que nos fue asignada en el área denominada ingreso, cuando creí que lo que estaba viviendo ya  había sido lo peor, aún faltaba demasiado, pues la celda en donde me tocó la 4-1 estaba a oscuras, un fuerte olor a humo de marihuana y llena conmigo por 15 personas, cuando nada más era para 8 personas en cama de cemento y otras de fierro 4 piezas en total, hubo unos que tuvieron que acomodarse sentados en el piso junto a la tasa de baño y otros junto a la regadera, yo me acomode en el estrecho pasillo directo al piso, no tenía con que taparme junto a la reja, el frio fue más fuerte porque estaba lloviendo y la playera estaba delgada, tampoco pude dormir a pesar de la trasnochada anterior, también por el hambre que me torturaba porque ya estaba a punto de amanecer el día martes y solo había comido dos veces ya mencionadas desde el domingo anterior en que fui detenido poco después de las 2 pm.

A las 6 de la mañana nos levantaron y fuimos concentrados en una cancha en forma de L, alrededor de unas 200 personas, los que tenían con que taparse hasta se tendieron cobijas en el piso para continuar durmiendo, por mi parte no tenía nada con que taparme, el frio me hacía sufrir en gran manera, como a las 8 am un custodio uniformado de negro paso lista, el sol comenzaba a salir entre lo nublado del cielo, el frio aminoraba, el baño cercano al patio lo cerraron y como no les daban permiso ir a otro lado, hacían sus necesidades fisiológicas en una esquina de la cancha, así después me daría cuenta que el baño se cerraba por órdenes de reclusos que controlan en el interior, solo por su capricho, no había necesidad de cerrarlo, eso hacía que seguido defecaran a la intemperie en el lugar ya mencionado.

Un joven lleno de tatuajes vestido de beige, se veía limpio y sus prendas en buen estado, ropa a la moda, diferente a la gran mayoría, a todas luces no era custodio, gritaba “todos los que llegaron anoche y de madrugada vengan a formarse aquí señalando el lugar” así lo hicimos los de nuevo ingreso.

Nos dieron escobas y nos ordenó barrer toda la cancha, así lo hicimos, alrededor de 40 internos barrimos la basura y acabando regaron agua con jabón, y nos hicieron barrer el agua y restregar el piso todo deforme en varias partes por la antigüedad, hasta que dejamos el piso sin charcos de agua ni jabón visible, el joven tatuado nos gritaba eufórico y a la vez histérico que barriéramos rápido,  y se dirigía a todos con puras palabra soeces, atribuyéndose el papel de capataz del tiempo de la esclavitud, a unos los golpeaba con escobas, a otros con cubetas, a otros les echaba agua, a otros les daba manotazos en la espalda, mientras que a otros les daba patadas en donde cayeran y las palabras obscenas le fluían con mucha facilidad y a cada momento con más encono, parecía desfogar su frustración, traumas y perversidad.

Los demás internos restantes no hacían limpieza, unos vendían cigarros, mariguana, dulces, comida entre otras cosas.

Enseguida que acabamos nos ordenó que subiéramos a las celdas a hacer lo que llaman “Fajina” el aseo que es en toda el área, en este caso denominado de ingreso que es de 4 pisos, más el área de visitas, nos llevó horas para acabar, cabe destacar que todo se lavaba y se restregaba con escobas de palo y plástico comunes y se limpiaba con las manos con trapos y  agachados, en cuclillas y otros arrodillados, en todo momento el joven tatuado se extasiaba gritando y agrediendo física y verbalmente a los que limpiaban, entrabamos limpiando algunas celdas y nos daban la orden de tirar a la basura todo lo que tuvieran, vasos, topers, cucharas, cartones que se procuraban para no acostarse directo al piso entre otras cosas.

Por fin se llegó el momento de comer, entonces me di cuenta que muchos fueron a los botes de basura a sacar botellas de plástico para cortarlas e improvisar vasos, la comida la sirvieron en platos azules grandes con 4 compartimentos, los que no tenían vaso ahí en el mismo plato le servían el agua de sabor que se mezclaba con los demás alimentos al caminar en busca de donde sentarse en el piso a comer, fue una comida ligera con poquitas tortillas y simple, algunos comentaban que era porque se robaban la azúcar y la sal, los panes los vendían a peso y solo el que tenía dinero lo compraba y lo comía, pero yo comí poco porque fui interrumpido y porque se hace cola para recibir alimentos, pues nos estaban llamando para hacer más aseo, mientras que otros iban a buscar comida en una fosa de drenaje o en los botes de basura, para comérsela o guardarla en recipientes improvisados de cartón o de plástico porque después de las 6 pm ya no daban ningún alimento, porque a los que interrumpían su comida o la dejaban por cualquier otro motivo o la que sobraba, los que lavaban los platos y ollas la tiraban allí. Después me daría cuenta que vendían comida que levantaban de ahí o que la acopiaban directo de las ollas donde llegaba, ofreciéndola celda por celda en la noche, así mismo ofrecían marihuana.

En ese breve rato de la comida sirvió para platicar un poco con unos que habían llegado junto conmigo, uno me dijo “no pude dormir, porque en donde me tocó, la celda estaba llena con unos 30 personas” a lo que respondí: “yo pensé que me había tocado una celda con sobrecupo, éramos 15 personas, otro interno diría a los dos días siguientes que le toco estar en una celda con 45 personas cuando 15 ya era demasiado.

En la noche entendería el porqué de tanto interno hacinado, pasaron lista y el custodio advirtió antes que cobrarían 10 pesos por pasar lista por cada interno, y que quien no pagara, le darían un “bonbonazo” o un rodillazo, y sin saber yo a qué se referían, pasaron lista y al contestar que ahí estaba presente, me preguntaron que si pagaría y le dije que no tenía dinero porque mi familia no la había visto para pedirles dinero y que al ser detenido no me dejaron nada, no me dijeron ni hicieron nada, pero a los que no pagaban los hacían inflar su cachete y les pegaban con el puño cerrado y de costado con los dedos contra el cachete, se oían y se veían fuertes golpes por la fuerza con que sacudían las cabezas, a otros les daban de rodillazos en las piernas y se quejaban de dolor y el custodio burlonamente les preguntaba que te paso y contestaban aun doliéndose ¡¡nada señor!! Y el custodio se sonreía satisfecho.

El pase de lista era 3 veces al día, pero solo cobraban la última en la noche y a veces la última lista la pasaban en la tarde.

Al otro día ya no era el mismo joven tatuado, era otro el encargado de la “fajina” pero era igual tatuado y perverso que el anterior, así mismo, me di cuenta que eran por lo menos 5 presidiarios que controlaban a todos los internos que parecían competir entre ellos para ver quien se enseñoreaba más de los reclusos, uno de ellos vi que tiene celular, tal vez los demás también tengan, había otros internos con credencial de nombramiento de estafeta que hacían servicio de control interno, como buscar a los internos que tenían diligencia o visitas entre otras cosas.

Por la tarde al terminar la “fajina” reunía a todos los que habían limpiado y les proponían que si querían librarse de la a “fajina” tenían que pagar 2000 pesos por persona y los que aceptaban pagar dejaban de hacer limpieza y los que no continuaban haciéndola, ya desde el miércoles, le quitaron los palos a las escobas para que se mantuvieran agachados en la limpieza, muchos más agredían a todo aquel que se enderezara,  a mí me tocó un golpe en la espalda.

 Para mi sorpresa, hubo otras tardes y noches en que los custodios a veces no pasaban lista o a lo mejor si la pasaban pero en otras áreas no por donde yo estaba, en su lugar se turnaban estos 5 delincuentes de entre 18 a 25 años de edad que ya están sentenciados al parecer con largas condenas, pues varias veces salía a relucir que si alguien se resistía o intentaba contraatacarlos amenazaban con “picarlos” arguyendo que ya no les preocupaba matar a alguien más, pues decían ya no tener esperanza de salir de allí, lo peor de todo es que ellos también cobraban o golpeaban a quienes no pagaran y aparte los metía a una celda amontonados, por eso era que en una celda metían hasta 45 reclusos.

De esos pases de lista solo una vez coopere con un peso con mis compañeros de celda para que no nos pegaran y otra vez un amigo interno me dio 2 pesos con los que me salve una vez más de que me golpearan, de los 5 días que estuve recluido, me golpearon 2 veces por el pase de lista que no tuve para pagar, la primera vez me dieron dos “bombonazos” dos jóvenes en el mismo momento, y la segunda vez fueron 3 “bombonazos” por el mismo joven, en todos los golpes  por lo fuerte me sentí a punto del noqueo, otra vez me dieron un fuerte rodillazo en la pierna derecha porque ya era muy noche para regresar a mi celda donde dormía, pues había perseverado varias horas esperando a que me prestaran una tarjeta telefónica para comunicarme con un familiar, logre llamar pero lamentablemente no conseguí que me contestaran.

No faltará quien diga “la cárcel así es… ¿Qué esperabas, que te atendieran como en un hotel o como si fueras un turista? Desde luego que no se espera un trato así, la cárcel es para sancionar, para corregir, para lograr reivindicar al trasgresor o vicioso, para que se reintegre a la sociedad, totalmente rehabilitado.

El día martes me llevaron a un lugar donde me tomaron graficas de frente y de perfil con el número de expediente al frente y donde se ve la medida de altura, tomaron mis huellas de todos mis dedos y solicitaron todos mis datos personales.

Allá aproveche la oportunidad para hablarles a varios internos de Dios y oré por enfermos y por los que se decían inocentes pidiendo a Dios les concediera la libertad, si vi milagros.

Una noche antes de la visita familiar, el joven recluso en turno que estaba a cargo de los internos para la “fajina” reunía a los que recibirían visita y les proponían que pagaran 2000 pesos para que sus familiares no tuvieran problemas para reunirse con ellos, unos si pagaban la mayoría no tenían con que pagar.

Varias versiones de internos aseguran que cuando no pagan, asaltan a los familiares o los extorsionan con la amenaza de que si no sueltan dinero golpearan a su familiar interno o lo mataran, y no denuncian porque peligra la vida de su familiar interno, también de que tienen que pasar exhaustiva revisión en la que mujeres lesbianas que hacen la labor de custodio manosean a las mujeres.

Hay versiones de algunos internos que llevan muchos años, que los custodios les tienen miedo a los reclusos que controlan el interior del reclusorio porque hace años mataron a un custodio y lo despedazaron y desde la terraza estuvieron aventando los cachitos del cuerpo a la cancha.

Las cobijas se las venden entre los internos de 5 a 10 pesos según el tamaño, seguido se las roban entre ellos, muchos de los reclusos no tienen cobija y la mayoría están muy sucias, y algunas tienen piojos y otros bichos como ladillas entre otros.

En las celdas hay privilegios para los que pueden pagar, en el segundo piso tienen televisión, gimnasio, juegos electrónicos y manuales entre otras cosas que se alcanzan a ver por el pasillo por fuera, pero es un área que solo los que tienen asignada celda ahí, pueden entrar y salir, incluso ellos no bajan a la cancha a pasar lista como todos los demás, duermen hasta las 10 u 11 de la mañana y los que andan haciendo la “fajina” tienen la orden estricta  de no hacer ruido para no despertarlos, entre los que tienen celda con privilegios está un joven de alrededor de 25 años que no conocí su nombre, se dice hijo no reconocido del cantante Luis Miguel, y lo menciono porque si tiene parecido, los que tienen asignadas esas celdas andan muy bien vestidos, muy limpios aunque de beige color reglamentario para los reclusos, entre ellos hay extranjeros.

Como recordaran les comente al inicio de esta crónica que fui ingresado al Reclusorio Preventivo Varonil Norte alrededor de la media noche del lunes 9 de junio y seria hasta el siguiente miércoles 11 en que me trasladaron esposado a un lugar en que se tardaron en llegar unas dos horas que llaman “SULIVAN” allá fui presentado ante la sala Séptimo Penal del Juzgado Mixto para delitos no graves, en todo momento estuve estrechamente vigilado por un policía a pesar de estar esposado para hacer mi declaración preparatoria, momento en que conocí que había contradicción en la declaración del ministerio público quienes cambiaron su versión por la que se me acusaba, ahí no decía que yo le había gritado “hambreado” al policía, ahora decía su declaración, que yo les había dicho con un disparate que no tengo porque repetir “%&$ mugrosos váyanse a robar a otra parte” a lo que debo de decir que tiene por lo menos 7 años que no digo el mínimo disparate o palabra obscena desde que me convertí al cristianismo entendí y me convencí porque así lo enseña la palabra de Dios que debemos refrenar nuestra lengua de toda maledicencia y palabras ociosas, y esa contradicción la hice saber en mi declaración preparatoria y que solicitaba una vez más las grabaciones de las cámaras de seguridad que había muy cerca del lugar de los hechos en plaza Santo Domingo como ya lo había pedido ante el Ministerio Publico, que ahí podrían darse cuenta que no había dicho ni media palabra al policía mentiroso, ahí me ratificaron los cargos “por Ultrajes a la autoridad” al término me dijeron que tendría audiencia el siguiente viernes 13 para recibir notificación de libertad o de auto de formal prisión y que en caso de obtener la formal prisión seria de 6 meses a 3 años y que podría salir bajo fianza por alrededor de 14 mil pesos.

Ahí le pedí  a la defensora de oficio que me permitieran llamar a mi familia y me pidieron el número y se comprometieron a llamarles e informales de mi situación.

En total de tiempo que estuve esposado para esa diligencia para mi declaración preparatoria fue alrededor de unas 8 horas en que no me retiraron para nada las esposas, al regresar al reclusorio el estafeta que nos registró  el regreso también nos pidió dinero, solo uno les dio, los demás no teníamos, llegamos en el momento que repartían “rancho” así le llaman a los alimentos los internos, pero apenas estaba probando la comida cuando me gritaron con insultos “vete a la fajina” a lo que trate de justificar que me esperaran ya que todo el día anduve en la diligencia y que no había probado nada, no escucharon razones, me obligaron a dejar el plato con comida que apenas si había probado, esa tarde, se vio a unos 4 custodios alrededor de uno vestido como General, que supuse era su jefe, anduvieron entrando a las celdas y no supe bien a bien porque, después me entere que los reclusos que controlan a todos los reclusos habían golpeado salvajemente a uno que ya quedaba libre, en lo que estuvieron todo estaba quieto, apenas salieron y volvió todo al desorden.

Seria hasta el jueves como a las 11 am que logre comer algo y un atole en la tarde y ya no hubo más alimentos para mí, pues al siguiente día viernes me esposaron más temprano para ir a escuchar la notificación referida, y de regreso fue más tarde, calculo que fueron unas 9 o 10 horas consecutivas en que permanecí esposado, esta vez ya no alcance nada de alimentos cuando regresamos, en la audiencia recibí la boleta con auto de Libertad por falta de elementos para procesar y me comunico la defensora de oficio que atendía mi caso que no pudo localizar por teléfono a mi familia.

Ese día viernes me entere al regresar de la audiencia que estuvieron los de Derechos humanos y por eso les dieron para la “fajina” escobas con palo, ya llevaban 2 días haciendo la limpieza con el cepillo sin palo, para obligarlos a estar mucho tiempo agachados.

El jueves anterior había estado en la “fajina” un nuevo recluso, se veía bien vestido, decían que era abogado, también estuvo en la limpieza forzada, pues lavábamos el piso de cemento muy lleno de baches con el cepillo sin palo y nos hacían así agachados brincar para ir avanzando, a él le pidieron dinero para dejar la a “fajina” el respondió “por eso estoy aquí porque no me gusta sobornar, le replicaron “entonces trabájele, y no se enderece porque aunque sea abogado no le vamos a tener consideración, al otro día ya no se vio por ninguna parte al abogado, supongo que salió libre en la  madrugada.

Así también se dirigió hacia mí, al decir “aunque sea usted pastorcito, los golpes le llegaran o tiene que pagar o trabajar” no supe cómo se enteró que soy pastor, pero tuve a trabajar porque aunque tuviera dinero, no hubiera pagado.

Cabe mencionar que un interno que dijo tener 57 años, tenía mal de Parkinson, apenas si se mantenía de pie, estaba recluido acusado por haber golpeado a su mujer, aun a él lo tuvieron esposado también todo el tiempo que me tuvieron a mí, fue necesario que lo trasladaran entre dos personas que le apoyan de cada costado.

En esta cárcel al igual que en la mayoría de las cárceles en México hay inocentes y hay culpables, pero hay más delincuentes en el gobierno y en las calles.

Ya con mis compañeros de celda me mantuve sin informarles que me habían dado la boleta de libertad, porque se escuchaban versiones de varios internos que cuando alguien ya va a salir libre, los han golpeado, ya sea porque deben dinero u otra cosa o que les quitan la boleta y condicionan dinero o especie para que se las devuelvan de otra manera no podrían salir.

Cuando estuve en el área de los que saldrían libres, no logre cambiar mi pantalón roto con los que iban llegando, ni la playera que traía, los mismos custodios decían que como iba yo a dar un pantalón roto.

Serian como las 11 0 12 de la media del viernes cuando me llamaron para comenzar el proceso de liberación, tendría que pasar unos 10 escritorios filtros de seguridad, en donde nos preguntaban casi lo mismo y quien no sabía responder algo lo regresaban hasta que supiera responder, allá también hubo custodios que pedían dinero, y como no se le dio, hacían todo con mucha calma, decían motívennos para que los atendamos rápido, ¿de a cómo va a ser? así cerca de las 6 de la mañana del sábado 14 de junio 2014 sin dormir ni un minuto esa madrugada, estaba quedando libre fuera del reclusorio, afuera esperaban ansiosos los familiares de unos 29 reclusos que salieron libres, muy contentos los recibieron con abrazos y a otros con besos, muy emotivos momentos y busque entre la gente a ver si había ido alguno de mis familiares pero no vi nada y me entristecí mucho que sentí deseos de llorar, pero no llore porque me consoló pensar que Dios estaba conmigo, allí estaba en la calle, libre, sin familiares, sin dinero, con hambre, con el pantalón roto, con una playera delgada, mucho frio, con una zapato sin suela porque se le cayó con la “fajina” pero al fin libre, sin mis celulares para comunicarme con alguien de mi familia, unos amigos que salieron junto conmigo me regalaron 26 pesos, con eso llame desde un teléfono público a mi mama quien me dijo que no sabía lo que me había sucedido y lo que me sobro de la llamada me alcanzo para un tamal de 10 pesos.

Tal vez en esta crónica no supe expresar lo triste y terrible que es que en los reclusorios exista tanta corrupción, ya libre le conté a un hermano cristiano lo que había visto, vivido y sufrido que no pude evitar las lágrimas, llore muy fuerte porque no es justo, no es posible que esto continúe igual, porque nunca sabemos lleguemos allí con culpa o sin ella, en este mundo lleno de maldad, nadie esta exento.

La gente me miraba con desconfianza, tal vez porque caminando por la calle a veces cabeceaba de tanto sueño que tenía, tal vez me veían con cara de vicioso, pues había dormido muy pocas horas en la última semana y había comido muy poco.

Estaba una vez más sin dinero, pero mi mama ya me depositaria dinero para moverme, comprar ropa y para buscar al General Jesús Jaime García Miramontes para recuperar mis cosas y al devolvérmelas le agradecí, las recupere y pude irme de regreso a Guanajuato a donde vivo, en todo momento dándole gracias a Dios por tanta ayuda que me dio para recuperar libertad.
Gracias por siempre mi Dios padre todopoderoso, amoroso y misericordioso.

Se bien a lo que me expongo por denunciar estos hechos, pero que este esfuerzo que hago por informar no se eche en saco roto, que nos sirva para tomar conciencia y nos animemos a hacer algo de manera organizada para acabar con esta corrupción antes que ella nos cobre la factura.
Así sea.

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