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sábado, 11 de junio de 2011

JORGE HANK RHON, NADA PERSONAL

JORGE HANK RHON, NADA PERSONAL


Por José Martínez M.

México, D. F., a 08 de junio de 2011

A la memoria de mis compañeros Jesús Blancornelas, Francisco Ortiz Franco y Héctor Félix Miranda

Lo debo de decir con toda sinceridad. Nunca imaginé que una mujer tuviera más pantalones que muchos hombres. Mis respetos. Me refiero a la licenciada Marisela Morales Ibáñez, titular de la Procuraduría General de la República, quien tuvo el valor de consignar a Jorge Hank Rhon ante un juez federal, pese a las enormes presiones políticas a las que se enfrentó.

Antes de esta dama pasaron por la PGR doce procuradores desde la administración del ex presidente Miguel de la Madrid hasta la de Felipe Calderón. Ninguno se atrevió a tocar a los Hank. Seguramente si Jesús Blancornelas hubiera tenido la oportunidad de ver al ingeniero Jorge Hank Rhon pisar la cárcel por sus vínculos con el crimen organizado, estaría doblemente satisfecho, porque al hijo del Profesor Hank lo han asociado con el cartel de los hermanos Arellano Félix, asunto que el semanario ZETA de Tijuana denunció desde hace mucho años y que llevaron al propio Blancornelas a sufrir un atentado al que sobrevivió, pero no así su asistente Luis Lauro Valero.

Con Jesús Blancornelas mantuve una estrecha relación hasta sus últimos días de vida. Tuve el privilegio de colaborar con él durante muchos años pese a la enorme distancia geográfica que nos separaba, más de tres mil kilómetros. Pero a través del tiempo Jesús y yo nos fundimos más en el quehacer periodístico que teniendo como común denominador a los Hank. Durante esos años tuve el honor de que Blanconelas prologara cuatro de mis libros, uno de ellos Las enseñanzas del profesor. Indagación de Carlos Hank González. Lecciones de poder, impunidad y corrupción, editado por Océano en 1998.

Blancornelas investigó a detalle, junto con otros compañeros de ZETA –Adela Navarro y Francisco Ortiz Franco–, los pormenores del asesinato de su inseparable amigo Héctor Félix Miranda, el “Gato Félix”. Se pudo demostrar que el jefe de guardaespaldas de Jorge Hank Rhon, Antonio Vera Palestina y un grupo de pistoleros a su servicio asesinaron al “Gato Félix” por órdenes de Hank Rhon.

La madrugada del miércoles 20 de abril de 1988, Jorge Hank y sus amigos andaban enfiestados en Tijuana. En esa reunión Alberto Murguía Orozco, amigo íntimo de Jorge Hank, se acercó a él para decirle, delante de Vera Palestina –su jefe de escoltas y compadre– que si ya había leído lo que de él escribió el “Gato Félix”; que muy atrevido; que ya era hora de ponerlo quieto; y que si no entendía por los buenas, entonces por las malas.

Así se gestó el asesinato del periodista Héctor Félix Miranda, coeditor de ZETA. Desde entonces los editores de ZETA publican semana a semana una plana en fondo negro exigiendo justicia a los gobernadores de Baja California, desde el priista Oscar Baylón Chacón hasta los panistas Ernesto Ruffo Appel, Héctor Terán Terán, Alejandro González Alcocer, Eugenio Elorduy Walther y José Guadalupe Osuna Millán. El único de todos ellos que aceptó que Jorge Hank estaba detrás del asesinato del “Gato Félix”, fue Ernesto Ruffo, pero le tembló la mano, pues el Profesor Carlos Hank González lo intimidó.

En el año 2004 mi compañero Francisco Ortiz Franco, coeditor de ZETA se disponía a estudiar el expediente de más de 14 mil hojas sobre el Caso Félix. El gobierno del presidente Vicente Fox aceptó a regañadientes las exigencias de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y de la Sociedad Interamericana de Prensa reabrir el expediente. Cuando Ortiz Franco estaba metido de lleno en el asunto, un grupo de sicarios lo asesinó a sangre fría delante de sus pequeños hijos.

Blancornelas asumió el compromiso de luchar hasta donde lo permitieran sus fuerzas por dar con los asesinos materiales e intelectuales de Francisco Ortiz Franco. Así fue, Blancornelas logró desentrañar buena parte de la madeja. Detrás del asesinato estaban los Arellano Félix y detrás de ellos Jorge Hank Rhon.

Hoy después de 23 años del asesinato de Héctor Félix Miranda, Jorge Hank Rhon ha pisado por primera vez en su vida, en su calidad de indiciado, una prisión federal. Es acusado por acopio y posesión de armas, asociación delictuosa, pero sus grandes crímenes lo protegen. Si en realidad hay voluntad política para procesarlo y sentenciarlo, los jueces como el gobierno de Felipe Calderón deben reabrir los expedientes de Héctor Félix Miranda y Francisco Ortiz Franco y acabar con la impunidad de los Hank.

Cinco presidentes de la República, seis gobernadores de Baja California, trece procuradores generales de la República, han pasado desde que Jorge Hank Rhon es señalado de estar detrás del asesinato del periodista Héctor Félix Miranda y de estar involucrado en actividades criminales como lo han documentado órganos de inteligencia y seguridad del gobierno de Estados Unidos.

Por qué sí en Estados Unidos ha sido calificado de “indeseable” y se le retiró la visa por ser considerado una amenaza para la seguridad de ese país, porque en México les ha temblado la mano para someterlo a juicio. Lo sabemos es inconmensurablemente rico y poderoso. ¿Y la justicia?

Lo que puedo decir ante tanta impunidad es que Jesús Blancornelas, lo mismo que Héctor Félix Miranda y Francisco Ortiz Franco, dedicaron su vida con toda la pasión por el trabajo periodístico en una ciudad y un país que no se lo merecían.

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